Sueños

Parece que sangro. Una vez más sangro. Ya no me duele. En realidad, nunca me dolió el dolor de mis sueños, de las cargas sin  peso, de los miedos ocultos tras esas gruesas paredes de cemento, de semen… todo era contra tu espalda. De los sueños que inundaban tus angustias y mis angustias, de las sombras de la noche no se nutren los ángeles. De las sombras de la noche se nutren los que sueñan. Como esa gran roca partida por esa cascada de reverdeciente moho, tus ojos… ya no es cuerpo este maldito sueño que sueño, ya no corren los peligros del azar, de esa noche entre tus piernas…

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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2 respuestas a Sueños

  1. Anita dijo:

    Me encantó, no podría explicar bien por qué… simplemente contundente.

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