El primer viaje de Rodolfo

Mirando el horizonte estaba. Una mezcla de melancolía y pena con una ridícula esperanza descansa en su fondo. Un extraño pesar en su cuerpo joven hacía las cosas insoportables. Eso era lo que movilizaba.

Lo único que debía hacer era irse de la isla. No iba a viajar solo. Había combinado todo con sus dos amigos. Simplemente embarcar en la lancha que salía todos los días a la tarde.

Simplemente un viaje melancólico, propio de un joven de diecisiete años.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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2 respuestas a El primer viaje de Rodolfo

  1. Cecilia dijo:

    ¿Qué pasó con “ellas”? ¿Tal vez un poco de meditación sobre el título “Algunas son mejores que otras”? Está bien, hay que explorar otros rumbos, pero volverás 😉

    Salute!

    Cecilia

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    • En este pequeño relato, en que parece no haber ningún tipo de presencia femenina, es donde se nota, en la melancolía del personaje, esa soledad que sólo puede darla la ausencia de una mujer. Claro que hay otras cosas, como la búsqueda personal en un horizonte nuevo, las amistades, pero siempre están “ellas”.
      Me alegra mucho tu observación: nunca me olvido de ese título.

      Me gusta

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