Oraciones

El olor de los pinos es siempre fresco. Pensado o recordado es aún más fresco. Martín caminaba por ese parque verde en una mañana de primavera. El pasto estaba con una capa de rocío que se evaporaba poco a poco a lo largo de la mañana.

Mientras caminaba repetía una oración. Su boca, la boca de un niño de seis años, deja salir palabras apenas perceptibles por él mismo. Sí, siente como salen ese murmullo que lo une a un pequeño mundo que quedará en el para siempre.

Es primavera. No escucha a los otros niños que salen disparados en sus bicicletas. Vuelve a su casa caminando luego de esa meditación en aquel parque.

Llega a su casa y su madre tiene la mesa puesta. El aire de la cocina anuncia que el almuerzo está listo. Martín siente la diferencia entre el aire frío de la mañana y el aire de la cocina de su madre. Siente tranquilidad. Sus pensamientos descansan, suspendidos o moviéndose lentamente.

Lo que no sabe Martín es que las sensaciones de ese día lo ayudarán toda su vida.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
Esta entrada fue publicada en Relatos y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Oraciones

  1. En este relato pensaba incluir una rosa de madera, que crece en los árboles, pero no lo hice. Lo dejo para otro relato.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s