Se estaban comiendo un trava

Caballito – El día martes de esta semana un cartonero que pasa todos los días por la zona del Parque Chacabuco encontró una bolsa con comida: dos bifes y un poco de fideos al pesto. Estaban en un canasto de basura en estado impecable, incluso declaró que la comida estaba tibia. Entendió que era una atención de algún vecino de la cuadra por la que estaba de recorrida. Al probar la carne notó un sabor y consistencia no habitual. Ante la seguridad de estar ante algo extraño se dirigió a la comisaria más cercana de Valle y Puán.

Le tomaron declaración y los peritos, que se encontraban en el lugar, determinaron que no se trataba de un corte de carne común. Sin muchas vueltas se produjo un allanamiento en un domicilio de la zona. El hombre que había dejado la bolsa con comida reconoció al instante que esa era comida que había dejado en la puerta de su casa para que alguien la tome. El mismo mostró las facturas y el envase de la carne.

El operativo se trasladó inmediatamente a una sucursal de la cadena de supermercados D del barrio. En el nuevo allanamiento encontraron restos de la misma carne, escondidos, en una heladera de comida congelada y no en la heladera que sirve de depósito de la carne.

No le tomó muchas indagaciones a la policía dar con el hombre que había dejado la carne misteriosa. Se trata de un hombre de 32 años, soltero de la zona de Lugano. El mismo, un repositor del supermercado, declaró que había asesinado a su novia Marcela de 27 años, vecina de su barrio. Quedaban restos del cuerpo en su casa en un freezer comercial. La policía descubre horas después que Marcela era, en realidad, Nelson Rodriguez de 27 años de edad, dueño de una peluquería de la zona.

El acusado, que permanece incomunicado, dijo haber hecho asesinado a su novia Marcela, porque ella no quería vivir con él y que sus intenciones eran formalizar su relación.

En el día de ayer, en la sucursal 43 de la mencionada cadena de supermercados, los vecinos protestaron indignados con carteles con la leyenda: “nos comimos un trava”.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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