La casa más grande

Llegamos por segunda vez a este barrio; nuestra nueva casa es grande, la más grande de todas las casas que tuvimos. Te duele un pie. Para mi la temperatura es perfecta, vos tenés calor. Fuimos a nuestro bar de la esquina a comer. Al mismo bar al que íbamos cuando vivíamos por ahí.

Te quiero de un modo extraño. En los últimos días pasaron muchas cosas: chocamos con la bici, comimos un pan con semillas de sésamo, vimos una película malísima de la que llegamos a reírnos mucho y comentamos durante días, nadamos mucho, pintamos una pared, borramos las anotaciones de un libro usado de Bertrand Russell. Todo eso, juntos.

Suena ese disco de Sinatra que me gusta tanto, Strangers in the nigth. Pasamos toda la tarde en nuestro barco tomando vino blanco, nadamos en el mar. Vimos cómo los vendedores de hielo nadaban y jugaban a subir y bajar del techo de su bote multicolor. Nos bañamos bajo un chorro de agua dulce que venía de muy lejos, nadie sabe desde donde.

Suena otro disco de Sinatra, el disco que comparte con Jobim. Tu embarazo duró muy poco, solo tres semanas. De esas semanas recuerdo muchos colores; muchos vestidos usabas, como 16 por día. Tuvimos un hijo con tus ojos y mi boca, que ahora escribe en un cuarto azul una entrada a la Enciclopedia.

Hace 26 años que estamos juntos y cada vez que te beso es como la primera; no, como la primera, pero otra primera. Siento el calor de tu cuerpo cada mañana con más amor.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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4 respuestas a La casa más grande

  1. Gayta Perez dijo:

    Es genial Dany!!! me enamoré y me hiciste ver mil paisajes!! te felicito 🙂

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    • Siempre cuando escribo me sobran cosas y quedan afuera. Pero lo bueno es que están las sensaciones que quería dejar plasmadas. Me acuerdo de un libro de McEwan, Amor perdurable, en el que una pareja lleva mucho tiempo juntos. En un momento el hombre comenta cómo le gusta sentir el olor del cabello de la mujer cuando se despierta. Es muy feo cuando uno se acostumbra a esos pequeños detalles de lo cotidiano y después los pierde. Lo que quiero decir es que si uno tiene esas cosas pequeñas tiene que aprender a cuidarlas.

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  2. rafa dijo:

    Nada puede salir mal con Jobim y Sinatra como banda de sonido…
    Las imágenes que más me gustaron: comer un pan con semillas de sésamo y borrar notas de un libro usado. Así se constituye una comunidad. Y sobre todo, cuando uno llega a reirse de las mismas cosas (sobre todo de algo tan trivial como una película mala). No hace falta mucho más…

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