Irse (Instituto de Recuperación de la Sanidad Emocional)

Reseña a la obra “Irse” estrenada el 3 de octubre de 2008. Escrita y dirigida por Cecilia De Feo y Marina Rouco.

El texto es un capricho de crítica a su propio entorno. Pero esto se hace con humor y no con ironía. Este humor son humores espesos por momentos difíciles de pasar. Desde el comienzo el texto se hace parte de las intérpretes. Los personajes no son nombrados por sus nombres. “Bueno,…”. “Bueno” ¿qué? Bueno, esto es una obra y un texto. Rara introducción no por lo extraña sino por demasiado corriente de la expresión. Duplicación del texto autoras-actrices tratan de separarse a partir de esa palabra. O son unas, o las otras.
Su propio entorno, resumiendo, Las Instituciones: la familia heredada, la educación universitaria, la formalización de la pareja, la familia por venir, los hijos. Los dos personajes parecen oponerse en un principio. Pero con el correr del discurso individual y la presentación de sus historias uno puede advertir que algo anda mal. Una de ellas (Cecilia De Feo) parece no creer en la educación formal, huyendo de la Universidad cuantas veces pudo, evadiendo el matrimonio y siendo madre soltera. La otra mujer (Marina Rouco) “gran estudiante” desde siempre, lleva con férrea seguridad su formación, que es coherente con el medio familiar que le ha permitido ese camino. Personalidad austera, simple, cerrada, acaso intelectual.
En ningún momento se cuenta cómo llegan hasta IRSE. Las historias que presentan no dan cuenta cabal del motivo que las lleva a esa Institución. Lo que queda claro es que ambas eligen llegar a ese lugar y les toca compartir ese espacio. ¿O lo que queda de él, o lo que les dejan de él? Aburrimiento exacerbado en cuatro paredes que no existen en el escenario y eso es abrumador para quien ve que “espacio” sobra (en el escenario) pero no en sus vidas, no en sus elecciones y no en sus proyecciones. El no poder elegir las lleva a confiar en una institución que es un chiste y acaso no exista. ¿O se puede pensar en nuevas instituciones sociales o en sus sombras? ¿Tal vez el psicoanálisis como curación?
El sentido del encierro, dormir, comer, lavarse, orinar… no tiene respuesta. El sentido de lo cotidiano se pierde. El de afuera y el de adentro. El de la vida en la ciudad no lo tenía y las llevó al encierro. La pregunta es cómo disolver el tiempo. Sí, cantando, bailando, haciendo lo que les gusta. Pero el aburrimiento no cesa. Queda un solo camino, la parodia.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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