Talita

Ahí estás Talita. Tirada ahí parece todo verde. Sin embargo, no estás acostumbrada a aquel campo del que leías. La alfombra es roja. Vos no pensás en cómo sería la vida en los cerros. No, no, no. Vos pensás en los que ves; en esta ciudad, en estos ruidos de color gris, sin variantes, en tus libros y en tus bombachas de colores. Por cierto, dejaste tirada una de ellas, la lila. ¡Qué grande fue todo esto para vos! ¡Todos estos años! Y, ¿no pensaste en el mar últimamente? Deberías. El mundo es grande. Sobre todo de noche. Sí, cuando te encerrás a leer: todo es más grande. De noche oscurece y las cosas, algunas, no se ven. Vos podés pensar en ellas y en ese momento son aún más grandes.

¿Te acordás de tu bicicleta celeste? Era hermosa. Vos con tus rulos dorados y ese sol con sus rayos iluminándote. Eras pequeña pero con tu bici parecías más grande.

Talita, sos casi una mujer, no, sos una mujer. Deberías escribir poemas, o mejor, deberías mostrarme lo que escribiste. ¡Qué dolor eso de no poder escribir!

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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Una respuesta a Talita

  1. charli dijo:

    Me hiciste florecer con Talita.

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