Daniel Altamiranda

Se comunicó conmigo, hace algunas semanas, Daniel Altamiranda. Fue a través de un mensaje en el Facebook. En el mensaje me pide Daniel que no use su nombre dado que él tiene una carrera que se ve perjudicada por mi blog. En ningún momento dijo que era un blog de mierda, el mensaje es sumamente respetuoso. ¿Pero en qué le puede perjudicar a su carrera? Además, si uno busca a Daniel Altamiranda en Google él no es el primero; sí, es uno de los primeros. La cantidad de Daniel Altamiranda que aparecen en Facebook es impresionante.

Hace unos años, en una de las elecciones para presidente, en las que ganó Néstor Kirchner, me tocó ser presidente de mesa. Fue muy gracioso que vayan mi viejo, mis tíos y mis primos. Esa vez no pasó ningún Daniel. La cantidad de Altamirandas conocidos y desconocidos fue grande, claro.

En el año 2004 descubrí la presencia de ese Daniel Altamiranda en particular. Estábamos en las listas de dos librerías, una de la calle Corrientes y otra de Puán. El otro, es doctor en letras, ha publicado artículos sobre literatura argentina y europea, diccionarios, libros… yo, Daniel Altamiranda, cursé filosofía y tengo un blog en el que publico relatos y a veces algún artículo de reflexión.

Después de algunos mensajes me calenté para la mierda, le dije que era un forro, que seguro que si mi blog lo perjudicaba era porque él era un pelotudo que no supo qué carajo hacer con nuestro nombre. Engrané más y para torturarlo la conté el relato de la cadena en el palo de la esquina de Callao y Perón, en la puerta de La Continental. El relato no le gustó nada; así que seguí y le mandé el relato de cuando me robaron y yo era arquero de un club de la B.

Le puse en el mensaje: Mirá Daniel, cuando yo era arquero, de un club que ni recuerdo el nombre, un día me robaron. Yo estaba esperando que el equipo contrario ataque, era clavado que se venía el contraataque. Ese día no había llegado a tiempo para pasar por el vestuario, de hecho, estaba con una camisa a lo Adrián Dárgelos. Tenía en mi bolsillo como diez mil pesos. Detrás de la red del arco no había nada extraño, hasta que pensé en la guita. En ese momento, yo creo que fue el diablo, me atacó. Me pedía el toco, pero una parte en Reales y otra en Dólares, no en pesos argentinos. Yo le dije para hacerme el gracioso, en tono cordobés: no jodás bicho culeao. El mostro se calentó más y me mandó a una lava negra y caliente. Todo por mi dinero. No podía creer mi mala suerte. Ese día me di cuenta que el fútbol no es lo mío.

Daniel Altamiranda no me escribió más.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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9 respuestas a Daniel Altamiranda

  1. PEPE BIONDI dijo:

    QUE GOMA!!! entonces cristian gabriel castro, compañero del secundario que al 2 dia de clase lo apodamos; BALA, que tendria que ir a partile la boca al corner de mismo nombre. y yo que cada vez que digo el apellido me veo obligado a hacer una muesca graciosa. dejate de joder ALTAMIRANDA , todos lo perros van al cielo PAPAAAA!!!!

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  2. charli dijo:

    Excelente!!!!! vamos perry, se la banca, no toca para cualquier sudaca
    canten mono!!!!!!

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  3. Max dijo:

    El verdadero Daniel Altamiranda es copado, ustedes son unos salames.

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  4. Nanalandya dijo:

    Gran persona y gran profesor Daniel Altamiranda.

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