Máquinas

Las máquinas se hablan. No paran sus motores en todo el día. La temperatura es constante en sus partes durante todo el tiempo en que están trabajando. Una vez cada treinta días sus correas son cambiadas y sus engranajes engrasados.

Los tubos fluorescentes iluminan siempre las mismas partes. Hay partes de ellas que no son iluminadas nunca. Hay partes que no se limpian nunca, pequeñas partes, a las que no llega ningún instrumento, apenas el aire comprimido.

Fabricadas juntas en las afueras de una ciudad alemana, en el período de entre guerras,  fueron diseñadas para plegar y cortar. El buen mantenimiento hizo que duren muchos años y sirvan para una economía menor.

Están ubicadas en el mismo lugar, un taller de Temperley, yendo por Pasco, para el lado del barrio San José, desde finales de 1949. En aquel momento funcionaban con la misma energía que lo hacen ahora, en muy pocas temporadas se detuvieron por lapsos de tiempo prolongados. Hubo momentos en los que la economía no permitió que sigan con su ruido de la acción, de la producción.

No son muchas, son tres. Dos de ellas están enfrentadas, la otra está paralela a la primera. Pero hoy, el actual dueño del taller recibe la noticia de una herencia. Desmantelará ese galpón que lo aburrió desde que era un niño, para comprar una serie de departamentos en la zona de Lomas de Zamora y vivirá de rentas.

Las tres máquinas alemanas pasarán por un alto horno de la localidad de Ensenada, muy cerca del puerto. La calidad de su acero será inferior debido al reducción de carbono, lo que permitirá mayor maleabilidad, por lo que se puede prever que su suerte no pasa de llegar a ser chapas o alambres.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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2 respuestas a Máquinas

  1. Rafael Mc Namara dijo:

    Transformarse en chapa después de haber sido una imponente máquina toda la vida podría no estar tan mal, según cómo se lo mire…

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  2. Justamente lo que habría que tratar de hacer es no pensar en esos términos. También cuando escribía el relato pensaba en términos de mejora o deterioro en el transcurso del tiempo. Parece ser que todo el tiempo nos han impuesto valoraciones que no nos dejan que el tiempo pase “como sin nada”. No podemos ni siquiera pensar el destino de un fierro sin sacarle las marcas del bien y del mal.
    Espero podamos mejorar.

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