Excusas 36

No pude escribir por varias semanas. Vomité una cosa verde fosforescente. Amargo. Eso fue mi liberación. La liberación de mi cuerpo y de mi alma. “Cuerpo y alma van juntos a veces” me dijo E.

Ahora parece que la tarde lenta se aleja de mi. Una tarde lenta de fines de agosto apenas deja decir palabras. Una pared deja ver sus ladrillos. Cae su revoque que fue nuevo muchos años atrás. El aire es fresco, un antecedente del septiembre primaveral. Tengo que dejar que entre aire nuevamente. Soy una ventana.

Cuando te vi aquella vez supe que algo pasaba. Sabía que algo no andaba bien. Saber la verdad fue un alivio. Angustia y dolor, un paso a la oscuridad necesario.

En medio de ese vacío de sentido pude ver que me equivocaba buscándome en vos. Así de sencillo las cosas pasan. Gracias.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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