El payaso Picaporte

El payaso Picaporte fuma tres atados de Marlboro por día, toma cuatro litros de cerveza en cada cena, cuando no puede dormir en la madrugada se hace la paja hasta hartarse, no para de pensar en coger. El payaso Picaporte es exageradamente limpio, se la pasa bañándose, lo hace hasta cinco veces por día.

Cuando tenía dos años se cambiaba la ropita solo, porque era muy inteligente. Desde muy pequeño se podía ver en el brillo de sus ojos marrones su deslumbrante inteligencia. Su contacto supremo con la belleza lo tuvo a los seis años. Esto se puede ver en una fotografía que le tomaron a esa edad con la Señorita Olga Scelica, su maestra de primer grado. Con el paso del tiempo su lejanía con la idea de belleza disminuye hasta convertirse en un punto, que más que punto es un grano horrible que percude, ensucia, molesta hasta el horror al alma de Picaporte.

Picaporte es muy torpe. Hace muy poco iba por la calle, y una pelota de plástico pasó cerca suyo, como a tres metros, eso no es muy cerca. Picaporte, muy pelotudo, creyó que estaba en un partido de fútbol. Hizo un movimiento espasmódico y se esguinzó un tobillo. Eso le sirvió para contarle a su público que debía dejar sus principales destrezas para otra ocasión en la que su pie estuviese sano. A cambio contaba cómo fue que le rompieron el pie:

Mi equipo iba ganado el partido por tres goles de diferencia. Yo soy el goleador del equipo. En ese partido había hecho todos los goles, menos algunos que nuestro adversario hizo en contra. Los del equipo rival estaban muy enojados, y se decidieron a matarme a patadas. Me pegaron tan fuerte en la cabeza que la vibración  atravesó todo mi cuerpo y se lastimó mi pie izquierdo.

Picaporte fuma en el escenario, cuando va a animar fiestas para niños fuma como un paquete por hora y le dice a los niños que los cigarrillos son mágicos, que se consumen solos. Pero siempre hay algún pibe que tiene un padre fumador que revela que él es un vicioso. Picaporte se calienta y manda a la mierda a los pendejos y se pelea con el padre en turno. A veces arregla la guita por el ratito que estuvo, pero a veces no le pagan y se escapa con una fuentes de chicitos o una Fanta empezada.

Otras veces la gracia del cigarrillo le sirve para hacer su número de “Los diez mil cigarrillos”. Se pone en la boca veinticinco puchos prendidos y mientras intoxica a los niños se divierte con eso. Si esto funciona es el momento de hacerse amigo del padre del niño festejado y tomar birra hasta que la panza no le dé más.

Muy problamente su momento prístino de bien en la infancia hace que aún hoy pueda repartir alegría a grandes y chicos.

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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2 respuestas a El payaso Picaporte

  1. Pimienta dijo:

    Te amo Picaporte, pero por favor, mantente lejos de mi familia y de mi perro

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    • No, Pimienta, pasame la fecha del cumple de tus pibes que le aviso a Picaporte. Le digo que te haga precio y si te copás por ahí te anima la Nochebuena. Te voy avisando que lo que más le gusta al payaso Picaporte en la Navidad es el Vitel toné

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