Conversaciones 3

– ¿Sabés a quién vi en el cine?
– No, ¿con quién fuiste?
– Con una amiga. ¡Vi a R.! Yo estaba haciéndole un chiste y me doy vuelta, y de frente la veo, con una sonrisa en la cara, yo. Como si le hubiese dedicado el gesto. Ella inmutable…
– ¡Uh! ¿Es hermosa como en las películas?
– Mh, sí. Pero…
– Sí.
– Sí, es hermosa, igual que en su última peli estaba, pero tiene las piernas flacas como un tero, además medio torcidas.
– Ahgr. Qué horror.
– Sí, espantoso. Imaginate, si se la presento a mi vieja y le ve las patas así de fieras… ¡Me mata! Además, tampoco me gustaron los pies, y eso es muy importante, tenía unas sandalias rojas muy fuleras. Así que una cosa menos en la cabeza. No estoy más enamorado de ella.
– Uh, joya. Es bueno saber que ciertas minas, que de por sí son imposibles, tienen algo que a uno no les gusta. Como Claudia Cardinale, que tenía los dos dientes de adelante un poco torcidos. Imaginate, espantoso.
– Sí, claro… como Julia Taylor que tiene el labio superior muy fino y si no se lo maquilla… mmh, pierde la gracia, además tiene otro defecto mucho más espantoso… tiene las pantorrillas como patas de elefante, como dos macetas en las puntas de esas piernas perfectas. Bueno a ver, pensemos en una perfecta.
– Fácil. Jennifer Connelly.
– No. ¡Debe tener vaginitis!
– Y… algo tendrá.
– Y no se puede esperar que alguien sea perfecta, lo idea es no mirar si es perfecta. Uno no puede esperar que una persona sea única, en cada uno de sus aspectos, hermosa, inteligente, intelectual, amorosa. Ahí ya sería un defecto de uno, digo,  evaluar cada cosa.
– Eso sería mucho trabajo además… Además de ser policía.
– Y, claro. Siempre pensé que existe un estado de perfección natural o terrenal y contingente. Por ejemplo, en este caso cuando uno no mira eso o, mejor dicho, no empiezan a pulular defectos… y cuando no hay distintos aspectos.
– Sí… cuando no hay evaluación.
– Sí, exacto. Bien resumido. Eso me pasaba con V. Cuando empecé a ver “cosas”, aspectos en los que me gustaba y en los que no, y empecé a medir, hasta que todo se acabó.
– Bueno, es una manera de ver los alejamientos.
– Siempre ocurre todo de un modo distinto y… algunas son mejores que otras. Después de todo uno quiere que ella esté detrás de volante y ser el pasajero.
– ¡Qué grande Gore!

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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2 respuestas a Conversaciones 3

  1. Stripped dijo:

    Y si, a Gore no hay con qué darle en estas cosas…

    Me gusta

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