Envidia

Comentario a Donde comen los perros (2010) de Marcelo Castagno, por Lorenzo Ibañez

Durante mucho tiempo se ha esperado la nueva novela de Marcelo Castagno. En sus dos primeras novelas experimenta con los relatos autobiográficos. Algunas son mejores que otras (2003) y Sin lugar a dónde ir (2005) inician un camino que despertó el interés de muchos lectores de su generación. Con una prosa sencilla y directa Castagno lograba una poética a lo largo de un gran relato de trescientas páginas.

En su tercera novela, Donde comen los perros, Castagno apuesta a otro tipo de escritura reflejo de la influencia de los lugares más admirados por él de la literatura contemporánea. El resultado es un simple pasquín anárquico. Emulando a autores como Osvaldo Lamborghini o William Burroughs, apelando a una dudosa primera persona que no se hace presente nunca y a una verborragia impostada:

Me hago piso, desparamándome con la leche de todas las acabadas de todos los putos, de mi ojete, que parece un aro, aro de puta vieja. Vacío, silencia, sólido, silencio. Aire desparramado, desparramándose, chocándose, haciendo ondas, hondas en el orto vacío y no lleno de semen ya. No hay otro, mi ojete se desvanece de tan puto que soy; desaparece, se hace piso. Un piso ojete. Un desaparecer de tan vacío que dejó ese desmadre de leche. Semen en la boca, esa pija no muere nunca. Vacío, me hago piso, desaparezco, no soy más culolago, culacarne.

El primer capítulo del libro llamado “Suelo” es la presentación de un “personaje”:

Sólo fue eso: caca en el suelo. Luego del vacío, ese vacío de lechada y la ausencia de la cabeza, de tremenda poronga cogiéndome. Vacío, vacío el horno. No era lomo a la plancha. Era carne.

difuso en los límites del deseo de completitud. Cargado de ausencia en su cuerpo y su mente. Lo poco que queda del personaje desde un principio se va desvaneciendo hasta extinguirse ya al final del primer capítulo:

Soy piso. El vacío es lo que me salva, es que nadie puede llenar mi hoyo.
Culobaldosa. Culonada.

Las referencias a la sexualidad del autor no fueron puestas en duda tomando como referencias las aventuras sexuales de sus dos primeras novelas. Castagno intenta que las asquerosidades narradas sean consideradas como una aventura de la mente del “personaje”, eso es lo que sostienen sus defensores; mientras que sus detractores – que conozco cada día con más – aseguran que se la come doblada y que es un chupapija del orto.

El lector puede preguntarse cosas como por ejemplo: ¿pero cómo puede revelar tantos detalles si no conoce el paquete? Poner en duda la heterosexualidad del autor es una constante en la literatura, por ejemplo en Los hermosos perdedores de Leonard Cohen, uno puede preguntarse cómo el autor conoce tantas prácticas homosexuales. Bueno, ésta es la discusión que predomina en el ambiente y de la que se hacen reflejo ya varios suplementos de cultura.

Donde comen los perros – en la novela no aparece ningún can – es el trabajo de un escritor que a decidico cambiar su rumbo y explorar una nueva posible narrativa. Creo que esta vez Castagno ha tomado un camino dificil. Ésta novela no tiene nada que ver con sus dos anteriores. Tal vez continuar con las novelas autobiográficas no sea una mala idea. 

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
Esta entrada fue publicada en Relatos y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s