Los lugares de la literatura

Al comienzo en mis lecturas todo ocurría en Rusia. Creía conocer San Petersburgo calle por calle en mi imaginación. La gran revelación fue cuando sentí la briza de la plaza San Martín espiando a Pablo Castel y María Iribarne. Fue una novedad saber que le literatura podía ocurrir en lugares que conocía y que tenían un significado particular para quienes me rodeaban. Fue un lugar de reunión de mis padres en sus primeros encuentros. Otra revelación fue cuando Arlt hace que sus personajes crucen la avenida General Paz. Y como si fuera poco los sube a un tren que recorre el segmento Retiro-Tigre. En ese orden sucedió en mis lecturas.

9789507317750 Andrea Stefanoni nos presenta a su alter ego Sofía – a quien ya conocemos de la novela Tiene que ver con la furia, escrita con Luis Mey – narrando la historia de su abuela Consuelo. Eso es lo que anuncia el título de la novela: La abuela civil española. Pero al comenzar la lectura uno puede ver que intercala capítulos de la historia de su abuelo, Rogelio Molinero. Podría habernos presentado una historia de su familia como lo es por momentos, pero en su narración hay una intención que es conocer algo de sí. Conocer algo de sí que no sea su historia familiar como una sucesión de eventos solamente, si no entender de donde salió la fuerza que hizo posible esos hechos. Por eso elige un personaje. Elige a la más particular, fuerte e inflexible.

La historia comienza en un pueblo del norte de España. Consuelo no puede ir a la escuela todos los días como algunos chicos del pueblo lo hacen. Ella va a la escuela cuando llueve o nieva y no puede realizar sus trabajos en la montaña. Consuelo no tiene juguetes o, mejor dicho, no tiene infancia. Esto no se le presenta como un problema. Su problema aparece cuando su padre trae a vivir bajo el mismo techo a una mujer que irónicamente se llama Esperanza.

Mientras consuelo para así los primeros años de su vida, trabajando y soportando a su madrastra en el país ocurren hechos que afectarían al pueblo y al destino de su vida. Muchas veces uno no es consciente en cómo le pueden afectar las cuestiones políticas y sin embargo tarde o temprano son cruciales en la vida de algunos personajes. Rogelio Molinero no conoce aún a donde lo llevará la guerra. Pero cuando lo sabe no lo duda: Buenos Aires.

Al llegar a Buenos Aires la familia española busca la suerte, que no tiene en la ciudad en una isla del Delta del Tigre. Se renueva la historia en la madre de Sofía, Elvira, se casa y se va a vivir a la ciudad. Creo que es acá a donde quería llegar. Así como Balzac hacía una descripción minuciosa de las habitaciones de la casa de sus personajes Stefanoni logra ubicar la historia de su abuela y la suya en muchos lugares dentro de la narración. Hace que la tierra que pisa su abuela sea palpable para el lector. ¿Por qué? Porque es Consuelo la que pisa ese suelo, es su carácter lo que hace posible que la autora pueda dar cuenta de eso. Por eso en un momento nos cuenta que su abuela, la abuela de Sofía, tiene que admitir que su lugar en la Argentina no es algo pasajero. El paso por los distintos paisajes es acompañado por la evolución del personaje principal y de Sofía que acompaña desde la narración a su abuela. Una de las tantas claves de lectura del libro de Stefanoni podría ser esa: los lugares por los que transitan los personajes.

Cuando uno lee un relato de Paul Bowles, por ejemplo, que ocurre en Tanger reconoce lo extraño del lugar. Pero cuando el lugar que aparece es la Puna jujeña en las novelas de Héctor Tizón eso que es extraño se siente de otra manera. La ubicación de lo narrado no es sólo un espacio en el mundo, se transforma en parte de la ficción, se transforma en creación del autor. Parece una observación tonta, tal vez lo sea, pero creo que poder reconocer a los personajes en su lugar es algo que ayuda a conocerlos, y genera a la vez identificación (del lector) y crea identidad (de la literatura). Eso dentro del libro de Stefanoni podría entenderse como conocimiento de sí mismo y cuidado de sí, en tanto creadora. La línea de lugares que recorren los personajes es, a la vez, historia e identidad de la autora.

¿Desde dónde es justo contar mi historia? ¿Desde dónde esa historia es mía?

Acerca de Daniel Altamiranda

Daniel Altamiranda: Frente a la vieja dicotomía de escribir parado y bailando (Escritura Dionisiaca) o sentado (Escritura Apolínea) prefiero escribir comiendo.
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